Puros borregazos contra Nahle

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Perfilando por Iván Calderón

En las últimas semanas arreció la andanada de publicaciones falsas contra la gobernadora Rocío Nahle García. No es casualidad. Mientras ella recorre Veracruz, inaugura obras, entrega apoyos, atiende escuelas, campesinos, pescadores y temas prioritarios del estado, sus opositores siguen atorados en lo único que les queda: la mentira repetida hasta el cansancio.

Nada nuevo. Los moralmente derrotados ya no debaten, no proponen y mucho menos trabajan por Veracruz. Su ruta es otra: fabricar borregazos, soltarlos en redes, empujarlos desde páginas de Facebook, portales de consigna y opinadores disfrazados de periodistas, para ver si algo prende.

Por eso fue pertinente el llamado que hizo la Gobernadora durante su conferencia de prensa del lunes, cuando pidió elevar el nivel del debate público y político, pero también exigió seriedad y responsabilidad a quienes difunden información.

“Si eres periódico y eres serio, pues dilo, porque si no es un borregazo”, dijo.

Y apenas un día después le dieron la razón.

Este martes, Bernardo Bellizzia Guzmán publicó en redes sociales una imagen editada para intentar hacer creer que la gobernadora Nahle había asistido al partido de México contra Ecuador. El mensaje que acompañaba la publicación era revelador: “Trasciende la presencia de la señora Nahle… Real o no. Ustedes juzguen”.

Ahí está el truco completo. No afirma, pero insinúa. No verifica, pero difunde. No prueba, pero embarra. Y luego pretende lavarse las manos con el viejo recurso de “ustedes juzguen”, como si el periodismo consistiera en aventar basura al aire y esperar que el público haga el trabajo que el comunicador no quiso hacer.

En el ejercicio periodístico, verificar no es un adorno, es una obligación. Publicar algo sin certeza, sabiendo que puede ser falso, no es libertad de expresión: es irresponsabilidad.

Lo más grave es que, tras más de 24 horas, el exvocero de Movimiento Ciudadano ni siquiera ofreció una disculpa, aun sabiendo que su publicación era una vil mentira. Ese día, Rocío Nahle encabezó actividades oficiales desde muy temprano en el puerto de Veracruz. Pero eso no importaba. El objetivo no era informar, era golpear.

El mismo mecanismo se ha repetido con un tema mucho más delicado: el caso de la periodista Roxana Guzmán.

La propia Gobernadora lo dijo con claridad: hay que ser prudentes y responsables, porque existe una investigación en curso y una familia que debe ser considerada en todo momento.

Sin embargo, distintas páginas y portales replicaron casi de manera textual la misma versión: que Roxana Guzmán “investigaba a la gobernadora Rocío Nahle”, sugiriendo una relación entre ese supuesto hecho y su privación de la libertad.

Ninguno presentó documentos. Ninguno aportó testimonios. Ninguno mostró una línea de investigación sólida. Ninguno hizo periodismo. Solo reprodujeron la misma narrativa en formato de opinión, porque de reportaje no tenía nada. Fue, como ya se conoce, el clásico nado sincronizado de la oposición.

Y ahí está el punto: cuando varias páginas publican lo mismo, con las mismas frases, el mismo enfoque y la misma intención política, no estamos ante información espontánea. Estamos ante una operación.

La campaña de 2024 ya dejó claro cómo operan. Primero inventan, luego replican, después magnifican y finalmente se victimizan cuando se les exhibe. Hoy vuelven a la misma fórmula, pero con menos fuerza, menos credibilidad y más desesperación.

No soportan que una mujer gobierne Veracruz con firmeza. No asimilan que Rocío Nahle tenga el control político, el respaldo popular y la capacidad de conducir el estado sin titubeos. Por eso la atacan desde la mentira, desde la misoginia y desde la amargura de quienes perdieron el poder y también perdieron la vergüenza.

Al final, el problema no es que se critique al poder. La crítica es necesaria, legítima y saludable en cualquier democracia. El problema aparece cuando la crítica se sustituye por montajes, insinuaciones y versiones sin sustento.

Porque una cosa es incomodar con datos y otra muy distinta es operar con borregazos.

Y cuando la mentira necesita editar imágenes, reciclar versiones y esconderse detrás del “ustedes juzguen”, lo que queda exhibido no es el gobierno: es la precariedad de quienes ya no tienen información, ni argumentos, ni credibilidad para sostener sus ataques.

Fuente: Noticias Perfil

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