La astenia primaveral es un trastorno adaptativo en el que las personas no duermen ni descansan bien, por lo que se sienten agotadas.
¿Con la llegada de la primavera te vuelves apático, irritable y te fatigas más de la cuenta? Puede que seas ‘team frío’, odies las ondas de calor y que seas ‘presa’ de la astenia primaveral, que no es una enfermedad, sino más bien un trastorno adaptativo.
Un transtorno adaptativo es una reacción emocional o una serie de comportamientos desproporcionados ante nuevos factores, que pueden ser estresantes e interfieren en la vida diaria.
Las personas más propensas a sufrir astenia primaveral son adultos de la tercera edad, niños y quienes tienen alguna enfermedad crónica, como hipertensión, diabetes o Alzheimer o aquellas personas que padecen alergias estacionales.
¿Qué es la astenia primaveral?
La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria explica que la astenia primaveral es un desequilibrio temporal de los ritmos circadianos, provocado por el aumento de las horas de luz y la transición del invierno a la primavera.
El proceso de adaptación del organismo a ese cambio suele durar algunas semanas; sin embargo, en ciertas personas puede afectar su calidad de vida.
“El cuerpo humano necesita ajustar su reloj biológico, lo que puede traducirse en una sensación persistente de fatiga, apatía o irritabilidad”, detalla la institución.
¿Por qué da la astenia primaveral?
La astenia primaveral tiene su origen en la fisiología del cuerpo humano, particularmente en los cambios en la secreción de hormonas como la melatonina y la serotonina, relacionadas con el sueño y el bienestar emocional.
Con la llegada de la primavera, el aumento de las horas de luz solar reduce la producción de melatonina, lo que puede alterar los patrones de descanso y sueño.
Al mismo tiempo, el organismo debe reajustar sus niveles de serotonina, un proceso que puede provocar variaciones en el estado de ánimo.
¿Cuáles son los síntomas de la astenia primaveral?
Los síntomas más frecuentes de la astenia primaveral son:
- Somnolencia diurna.
- Dificultad para concentrarse.
- Pérdida de apetito.
- Sensación general de debilidad.
- Leve alteración del estado de ánimo.
- Dolores musculares o debilidad en extremidades.
- Fiebre en algunos casos.
- Irritabilidad y ansiedad.
- Cansancio crónico.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
¿Cuáles son los tratamientos para la astenia primaveral?
Pequeñas acciones te pueden ayudar a adaptarte a la primavera y a más horas de luz. Los especialistas recomiendan:
- Horarios regulares de sueño.
- Hacer ejercicio.
- Alimentación sana y equilibrada. La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia especifican que debes consumir menos alimentos calóricos y más frutas y verduras. Además, recomiendan desayuno fuerte y cenas ligeras.
- Tomar agua.
- Tener un horario designado para cada comida.
Existen alimentos que pueden ayudar al funcionamiento celular y reducir el estrés oxidativo. Uno de ellos, la cúrcuma.
“Aunque no se trata de un tratamiento específico para la astenia primaveral, su incorporación en la dieta puede formar parte de una estrategia global de cuidado”, aclaran los expertos e insisten en que ningún suplemento sustituye a una dieta equilibrada ni a unos hábitos de vida saludables.
Astenia primaveral: ¿Cómo ayuda la cúrcuma a combatirla?
La cúrcuma es una raíz usada en la cocina asiática, cuyo principal compuesto activo actúa como antioxidante y antiinflamatorio.
Por ello, si sufres de astenia primaveral, la curcumina puede contribuir a neutralizar los radicales libres y modular procesos inflamatorios, dos factores que influyen directamente en la sensación de fatiga y en el equilibrio general del organismo.
Puedes sumar cúrcuma en tu alimentación, o bien en suplementos, pero debes consultar siempre a un especialista.
Fuente: El Financiero