¡Lo logró! México hace historia con paso perfecto en la primera fase del Mundial al vencer a Chequia

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El Tricolor derrotó a los checos en el Estadio Ciudad de México y sumó nueve puntos en la primera fase de la Copa del Mundo.

No fue el partido más brillante de México. Tampoco el más espectacular. Pero sí uno que quedará guardado entre sus noches más importantes en los Mundiales.

La Selección Mexicana derrotó 3-0 a Chequia y completó una fase de grupos perfecta, una marca inédita para el Tricolor en la historia de las Copas del Mundo. Tres partidos, tres victorias. Un recorrido que antes parecía reservado para las grandes potencias y que ahora tiene a México instalado en los Dieciseisavos de final con una autoridad que pocas veces había mostrado en esta instancia.

Sin embargo, la historia no comenzó como terminó.

El equipo de Javier Aguirre salió con modificaciones respecto al encuentro anterior. César Montes volvió a la alineación tras cumplir un partido de suspensión y regresó a la central junto a Johan Vázquez. Mateo Chávez apareció por el costado izquierdo en lugar de Jesús Gallardo e Israel Reyes ocupó la banda derecha. Edson Álvarez regresó al medio campo después de haber jugado como central y se acompañó de Luis Romo. Adelante aparecieron Gilberto Mora, Julián Quiñones, Roberto Alvarado y Guillermo Martínez.

Sobre el papel, México tenía condiciones para asumir el control. En la cancha ocurrió otra cosa. Chequia, obligada a sumar para mantenerse con vida en el Grupo A, tomó el balón desde el arranque y obligó al Tricolor a jugar lejos del arco rival. México retrocedió líneas y apostó por esperar y salir al contragolpe.

Fue el arranque más incómodo del equipo nacional en esta fase de grupos.

Romo protagonizó uno de los primeros momentos de tensión cuando intentó salir jugando entre tres rivales dentro del área. Perdió el balón y, después de una serie de rebotes, Denis Visinsky encontró espacio para disparar, aunque cruzó demasiado el remate y dejó escapar una ocasión importante.

México no lograba sostener posesiones largas y cuando conseguía acercarse al área rival aparecía otro problema: la falta de precisión.

Desde la banca, Javier Aguirre corregía constantemente, lanzaba indicaciones y mostraba molestia por la poca claridad del equipo.

En las tribunas el ambiente era distinto. Los 80 mil 824 aficionados que llenaron el estadio hicieron de la noche una fiesta. El Cielito Lindo sonó una y otra vez, hubo ola y cada recuperación mexicana fue celebrada como si fuera una jugada de gol.

Chequia seguía manejando el balón, aunque sin profundidad. Paseaba la pelota de lado a lado y encontraba espacios en medio campo, pero nunca logró transformar ese dominio en verdadero peligro.

México comenzó a despertar hacia el cierre del primer tiempo. Jorge Sánchez tuvo una oportunidad para abrir el marcador, aunque su disparo salió desviado.

Después apareció una jugada que levantó a todos de sus asientos: tras un rechace dentro del área, Israel Reyes ensayó una chilena que terminó lejos del objetivo.

Era poco, pero era una señal. Roberto Alvarado empezó a encontrar espacios y Gilberto Mora comenzó a aparecer más cerca del balón. En una de esas asociaciones, Mora devolvió una pared al Piojo, quien terminó volando el disparo.

Más adelante, Julián Quiñones recibió por izquierda, condujo hacia el centro y remató sin la dirección suficiente.

El segundo tiempo arrancó bajo una sensación parecida. Chequia seguía intentando controlar el ritmo y el Tricolor todavía buscaba una conexión que no terminaba de aparecer. Gilberto Mora se movía entre líneas y trataba de darle claridad al equipo, aunque todavía sin encontrar compañía.

Alvarado construyó una de las mejores acciones del encuentro al habilitar a Jorge Sánchez, pero el lateral no encontró a quién servir para cerrar la jugada.

Y entonces el partido cambió. Al minuto 54 apareció el atrevimiento. Mateo Chávez tomó el balón por izquierda, condujo con decisión, dejó atrás a un rival y cuando entró al área definió cruzado ante la salida del portero.

El estadio explotó. México se soltó. El gol hizo algo más que abrir el marcador: le quitó tensión al equipo.

Siete minutos después llegó el golpe definitivo. Al 61’, tras una serie de rechaces dentro del área, el balón quedó vivo y Julián Quiñones apareció para empujarlo al fondo y poner el 2-0.

En siete minutos México convirtió una noche incómoda en una noche histórica.

Aguirre aprovechó la ventaja para mover piezas. Ingresaron Obed Vargas y Santiago Giménez para refrescar al equipo. Más adelante apareció Álvaro Fidalgo para administrar el cierre.

Chequia intentó reaccionar, pero ya sin convicción. México controló el resto del encuentro y permitió pocas aproximaciones. Todavía hubo espacio para uno de los momentos más emotivos de la noche.

Al minuto 77 ingresó Guillermo Ochoa en sustitución de Raúl Rangel. El estadio se puso de pie. El nombre del histórico arquero bajó desde todos los sectores. “¡Memo, Memo!”, retumbó durante varios segundos.

Y al final del duelo llegó el tercero. Álvaro Fidalgo que había entrado de cambio le puso la cereza al pastel.

El cierre fue una mezcla de tranquilidad y celebración. Bajo las luces, México encontró el gol, encontró confianza y encontró un lugar que nunca antes había ocupado en un Mundial.

Fuente: Milenio / La Aficion

México hace historia con paso perfecto en la primera fase el Mundial- Grupo Milenio

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