Comer viendo el celular no solo hace que comas más, también sabotea tu metabolismo

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La nutrióloga Jaya Bejar advierte que el consumo digital desmedido altera la producción de melatonina y dopamina, provocando un aumento en la ingesta calórica y una desconexión crítica

Jaya Bejar, nutrióloga clínica y especialista en alimentación intuitiva y confianza corporal, alertó sobre el problema invisible del uso excesivo de pantallas. En el programa Punto Saludable de El Heraldo Podcast, la experta destacó cómo este hábito, normalizado en la era digital, altera la alimentación, el descanso y la salud integral, generando una profunda desconexión con las necesidades del cuerpo.

Explicó que, si bien la conexión laboral y personal es un beneficio para la gente, también conlleva un lado negativo que suele ser ignorado. Las pantallas, a través de contenidos rápidos en redes sociales, provocan una liberación instantánea de dopamina, la hormona del bienestar y el placer. Esta segregación hormonal, aunque momentánea, genera una adicción que impulsa a los usuarios a recurrir constantemente a los dispositivos.

Señaló que la mayoría de las personas pasan cerca del 90% de su día frente a una pantalla. Esta exposición prolongada y la rigidez postural asociada derivan en dolores físicos como tensión en el cuello, cabeza y espalda, al mantener el cuerpo en una misma posición por largo tiempo. La distracción generada por las pantallas impide la conexión con necesidades emocionales y físicas, como el hambre o el movimiento.

¿Por qué es malo comer usando el teléfono celular?

Impacto en el descanso, la digestión y las elecciones alimentarias La nutrióloga subrayó que la luz azul emitida por las pantallas estimula el cerebro, afectando directamente la producción de melatonina, la hormona crucial para el descanso. La alteración de esta hormona dificulta conciliar el sueño y relajarse, provocando insomnio.

«Si no tenemos una buena dinámica de descanso, el cuerpo te pide hasta 20% más de calorías para compensar este gasto energético que no lo pudiste regenerar durante la etapa de sueño y de descanso», advirtió Bejar.

Además del sueño, la digestión también se ve comprometida. El proceso digestivo inicia con la vista del alimento, activando hormonas que mejoran el metabolismo. Al comer frente a una pantalla, se pierde esta conexión sensorial.

«Normalmente, cuando nosotros estamos comiendo viendo una pantalla, la digestión no se genera de la misma manera», enfatizó. Esta desconexión impide la sensación de saciedad, llevando a la búsqueda de más alimentos o de opciones de gratificación inmediata, a menudo con bajo valor nutricional. El sedentarismo, al permanecer horas en la misma posición, agrava la tensión muscular y afecta el humor.

¿Cómo se debe comer y qué hacer para evitar una emergencias en teléfono?

Para contrarrestar estos efectos, la especialista propuso un uso consciente de las pantallas, no su eliminación total. Recomendó integrar pausas activas durante el día, levantarse, moverse y estirarse.

Un punto clave es entender que comer es un momento dedicado explícitamente para comer. Se deben dedicar al menos 20 minutos de una comida diaria sin pantallas para reconectar con el alimento y las señales de hambre y saciedad.

«Comer es comer. Darte este tiempo. Genera en tu agenda 20 minutos al menos una comida al día que te permita estar libre de pantallas», aconsejó. Para los niños, sugirió eliminar por completo las pantallas durante las comidas para evitar la selectividad alimentaria y picos emocionales.

En caso de buscar compañía al comer solo, propuso optar por medios auditivos como música podcasts, en lugar de visuales. Estas pausas también ayudan a reducir el cortisol, la hormona del estrés, y a gestionar las emociones, promoviendo una salud integral que priorice el descanso y la conciencia.

fuente: El Heraldo

Comer viendo el celular no solo hace que comas más, también sabotea tu metabolismo – El Heraldo de México